El Monte Saint Michel
Dice una leyenda celta que el Mont St Michel era una de las tumbas marinas a las que iban destinadas las almas de los muertos. Capilla, abadía benedictina, centro de estudios, fortaleza eclesiástica, prisión... El Mont St. Michel y la bahía que lo rodean son, desde 1979, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Quién visite este mágico lugar no debe perderse la subida o la bajada de la marea, que puede tener oscilaciones de hasta 15 metros. El mejor lugar para hacerlo es desde las murallas. En pocas horas toda la abadía queda rodeada de agua, salvo la carretera de acceso y uno de los parkings colindantes. Con la bajada, la vista se pierde entre kilómetros y kilómetros de arena. Las mayores mareas se producen durante los equinocios.
Sólo hay una forma de entrar a la fortaleza-abadía: la puerta de la Avancée. Dentro sólo una calle llena de tiendas, restaurantes y estrechos callejones sube hasta la abadía. Es la Grande Rue.



Dentro de la abadía merece la pena recorrer la iglesia Abbatiale, construida en la punta rocosa dela montaña. Solo el crucero descansa en la roca, los brazos se apoyan en las salas de debajo. El claustro, el refectorio y la Sala de los huéspedes, con sus chimeneas gigantes son conocidos como La Merveille, "la maravilla". Realmente lo son.
Un consejo, el Monte St. Michel se ilumina durante la noche y es posible entrar a la fortaleza, en la que la música suena hasta la medianoche. Francamente es impresionante.





En el parking está permitido pernoctar con la autocaravana (8 euros/día, el mismo precio que por aparcar en el día). Merece la pena hacer una noche aquí y disfrutar de la vista al atardecer.



sarah dijo
Que preciosas fotos, espero algún día disfrutar de ellas. Un beso.
5 Febrero 2007 | 10:43 AM